Descubrí este pequeño lugar hace poco, y qué descubrimiento....no sólo se estimulan los sentidos, desde el olfato al gusto pasando por la vista, sino también y sobre todo el raciocinio, porque los dependientes, muy corteses y competentes, explican, ilustran, te hacen comprender lo que compras: cuál es la historia de un determinado queso, qué produce una determinada charcutería, por qué ese panettone en concreto, etc.; en una palabra, se hace cultura gastronómica. Y a la hora de la cuenta, el precio es justo.